La preparación de un astronauta envuelve años. Lecciones de astronomía y aeronáutica, pruebas en simuladores y en aviones. Secciones de buceo, misiones en los sitios más inhóspitos de la tierra; la NASA calcula entre cinco y ocho años el tiempo que tarda un astronauta en su preparación para estar listo para abandonar la atmosfera terrestre y formar parte de una misión.
Aprobar perfiles psicológicos, de resistencia a la ingravidez, de ubicación espacial, supervivencia, primeros auxilios, comunicación y de reacción ante una emergencia etc. etc. etc.
Poco más de 550 personas en la historia han cumplido con esta rigurosa preparación al pie de la letra y todas coinciden en un punto; “NADA TE PREPARA PARA EL MOMENTO DE VER LA TIERRA DESDE EL ESPACIO”.
“Es el conocimiento súbito de que vivimos en un planeta y todas las implicaciones que esto conlleva para la vida. Un cambio cognitivo que provoca un sentimiento de asombro y fragilidad al ver el planeta en que desarrollaron su existencia flotando en medio de la nada, pero al mismo tiempo, una poderosa conexión con toda la vida que se desarrolla en él”.
La mayoría de los astronautas afirman sentirse abrumados, impactados y conmovidos con la escena que tienen frente a sus ojos.
Estas son algunas de sus declaraciones:
En primer plano estaba el azul profundo, muy profundo del océano debajo de mí… el blanco donde las olas se estrellan con la arena… y el ocre y terracota, los colores del desierto: todo al mismo tiempo. No es un descubrimiento parcial, todo explota frente a ti y te deja sin aliento. —Lucia Parmitano para BBC Future
Desde antes del despegue comienzas a hacerte una idea de cómo será y cuando finalmente ves la Tierra desde el espacio te abruma porque es mucho más hermosa de lo que creías. —Nicole Stott
Por un momento pensé, que, si pudieras estar en el cielo, así es como se vería nuestro planeta. Entonces reflexioné sobre eso y dije: “no, esto es aún más hermoso”. Así es como debe verse el cielo. Desde entonces pienso en nuestro planeta como un paraíso. Somos muy afortunados de estar aquí. —Mike Massimino para NatGeo. [1]
Es impactante que un escritor de hace unos 2500 años atrás, que no tuvo a su alcance la experiencia de estos astronautas pudo decir con profunda admiración; Cuando veo el cielo que tú mismo hiciste, y la luna y las estrellas que pusiste en él, pienso: ¿Qué es el hombre? ¿Qué es el ser humano? ¿Por qué lo recuerdas y te preocupas por él? [2]
Él también se sintió asombrado, abrumado, impactado y conmovido. También reconoció la fragilidad del ser humano al compararlo con la inmensidad del universo visible a él y con las limitaciones de su época.
Nuestro planeta situado a unos 150 millones de kilómetros del sol, solo un 5% mas cerca a 142.500.000 el calor abrasador impediría que existiera la vida. Solo un 1% más lejos a 151.500.000, grandes partes del planeta serían enormes capas de hielo.
Su tamaño unos 40.000 kilómetros de circunferencia, si fuera más grande 43.388 su gravedad sería mayor. El hidrógeno un gas ligero se acumularía no podría escapar a la atracción de la tierra y la atmosfera se haría irrespirable.
Si fuera más pequeño 38.542, el agua y el oxigeno se escaparían. Ya fuera más grande a más pequeño no existiría la vida.
Otro escritor del siglo VII antes de Cristo, escribió; El creador del cielo, el que es Dios y Señor, el que hizo la tierra y la formó, el que la afirmó, el que la creó, no para que estuviera vacía sino para que tuviera habitantes… [3]
Este lugar singular, hoy por hoy, en este vasto universo, citando a Mike Massimino, es nuestro paraíso.

Apreciado lector le invitamos a “pararse a pensar”, sí a reflexionar en este lugar tan maravilloso donde vivimos. Si con ello, experimentamos los sentimientos expuestos por los astronautas y escritores, esto es parte del camino en busca de Dios.
[1] 8 Astronautas confiesan lo que sintieron cuando vieron la Tierra desde el espacio por primera vez. Por Alejandro I. López.
[2] La Biblia. Dios Habla Hoy. Salmos capítulo 8 versículos 3,4.
[3] La Biblia. Dios Habla Hoy. Isaías capítulo 45 versículo 18.