Hace unos tres mil quinientos años un hombre escribió; “Él extiende el cielo del norte sobre el vacío, suspende la tierra sobre la nada”. [1]
Se escribieron en el hebreo de la época y la palabra que en este pasaje se traduce “nada” es beli-máh, significa literalmente “sin algo”.
Apreciado lector, es posible que se pregunte; ¿he leído bien? … sí ha leído bien. Nosotros al reflexionar en esto titulamos; ¡Sorprendentes, eran la verdad!
Pensemos en “la sacudida” de estas palabras. La obra Theological Wordbook of the Old Testament comenta: “Job 26:7 describió de forma impresionante el mundo conocido entonces cuando dijo que estaba suspendido en el espacio, con lo que se adelantó a los descubrimientos científicos del futuro”.
Otras traducciones de estas palabras escritas son; “El extiende el norte sobre el vacío, y cuelga la tierra sobre la nada”. [2] O “[…] extendió el cielo sobre el vacío y colgó la tierra sobre la nada”. [3]
Esta declaración exacta se hizo más de mil cien años antes de Aristóteles, (filósofo griego) quien enseñaba que el sol, la luna y las estrellas estaban sujetos a la superficie de esferas sólidas y transparentes. Las esferas estaban unas dentro de otras, y en el centro de todas ellas se encontraba inmóvil la Tierra. Al girar las esferas una dentro de otra, los objetos que había sobre ellas – el sol, la luna y los planetas – se desplazaban en el cielo. Los criterios del venerado Aristóteles se aceptaron como un hecho durante unos dos mil años.
En la antigüedad algunos de los populares mitos eran, que la Tierra estaba sostenida por unos elefantes que, a su vez, estaban sobre una tortuga gigantesca. Que flotaba en el agua o sobre los hombros de un gigante. René Descartes matemático del siglo XVII, pensaba que tenía la respuesta, supuso que el universo estaba lleno de un fluido transparente, una especie de caldo cósmico.
Siguiendo a groso modo el curso de la historia, la invención del telescopio llevó a que los astrónomos cuestionarán la teoría de Aristóteles. Nicolas Copérnico y Johannes Kepler plantearon que los planetas giran alrededor del sol llevados por una fuerza invisible. Unas décadas más tarde, Isaac Newton demostró que la gravedad controla el movimiento de los objetos en el espacio.
Es fácil olvidar, que unos treinta y dos siglos después de que la Biblia declárese con elegante sencillez que la Tierra está “suspendida sobre nada”, esta cuestión provocaba acalorados debates entre los científicos más doctos y brillantes de las diferentes épocas.
Esta es la explicación de algo tan sorprendente … “El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha estado en mi lengua”. [4] Estas palabras fueron escritas por un antiguo monarca de Israel, el rey David quien también participó en la escritura de la Biblia.
Esta es la razón por la que Moisés, un hombre que vivió hace más de 3.500 años, que no tenía a su alcance el conocimiento, los medios ni el respaldo de los adelantos científicos pudo escribir con total acierto.
Esto es solo una pequeña “pincelada” de que estamos ante un libro que aporta muchas pruebas de que es la palabra de Dios. Esto lo convierte en una parte fundamental de “EL CAMINO” “enbuscadedios”.
Foto: Mendin ( Pixabay)
[1] La Biblia. Traducción del Nuevo Mundo (edición de estudio) Job capítulo 26 versículo 7
[2] La Biblia. Reina Valera 1960. Job capítulo 26 versículo 7
[3] La Biblia. Dios nos Habla Hoy. Job capítulo 26 versículo 7
[4] La Biblia. Reina Valera 1960. 2 Samuel capítulo 23 versículo 2