Te sujeten a una estaca y te quemen vivo

Estas fueron parte de las palabras de la sentencia dictada por el consejo de Ginebra contra Miguel Servet. El 27 de octubre de 1553, hace solo unos 469 años, moría en la hoguera.

“Durante el juicio acepto modificar sus opiniones si Calvino lo convencía con argumentos bíblicos, algo que este no logró hacer.” [1] Todo parece indicar que atesoraba el camino en busca de Dios que creía haber encontrado. Dijo; “Desde el cielo nos ha sido dado un libro para que investiguemos en el a Dios”. Tenía una insaciable sed de la verdad bíblica. No estuvo dispuesto a repudiarlo … lo pagó con su vida.

En la Plaza Aspirant Dunand de París, se erige una estatua en su honor. Aparece maniatado por unas cadenas en la estaca donde fue quemado. Su cuerpo firme y la mirada impasible parece reflejar el convencimiento de sus creencias.

Unas reflexiones acerca de este hombre; de su ejemplo y valores. Este es solo un botón de muestra de las muchas personas que pasaron por las mismas o parecidas experiencias.

No se espera de nosotros que lleguemos a tener la capacidad intelectual de este hombre ya que fue teólogo, medico y escritor. Pero encontrar el camino acertado “enbuscadedios” requiere tiempo, esfuerzo e investigación.

¿Qué nos puede ayudar a dedicarle el tiempo necesario a pesar de la vida ajetreada que muchos llevamos? ¿Qué nos puede ayudar a darle a esta búsqueda un lugar importante en nuestra vida? Y por supuesto, salvando las distancias con el ejemplo de Servet, ¿estaremos dispuestos a hacer pequeños sacrificios personales a fin de conseguirlo? ¿Y si resulta que el camino “enbuscadedios” no es del agrado popular y me encuentro con detractores bien intencionados?: “No pierdas el tiempo.” “Haz otras cosas más provechosas.” “No existe ningún camino.” “No hay Dios.” (Nosotros respetamos esas opiniones). ¿Qué nos ayudara ante tales desafíos?

Quizás podríamos responder a esta pregunta con estas palabras; “Donde esté tu tesoro, ahí también estará tu corazón”. Estas aparecen en el mismo libro que Servet atesoraba y amaba. Fueron expresadas por Jesús de Nazaret en el famoso sermón de la montaña escritas  en el evangelio según Mateo capítulo 6 y versículo 21. [2]

Cuando dijo, “estará tu corazón”, aludió a la persona que somos en el interior incluye nuestros afectos, pensamientos, deseos y motivaciones entre otras. Y con, “esté tu tesoro” señaló a lo que de verdad es importante para usted y para mí.

El amor que Servet sentía por la Biblia y su posición ante su mensaje encajan con el libro de Salmos en su capítulo 119 y versículo 97 cito; “¡Cuánto amo tu ley! Reflexiono en ella todo el día.” [2] El escritor pone de manifiesto sus sentimientos hacia la palabra de Dios.

Estamos encantados de compartir ideas y reflexiones con lectores que aprecian, valoran y aman la Biblia. Pero, ¿y si usted no siente tan atraído por ella? Le animamos a ver si ella misma le sorprende.

Para empezar solo su presentación impresiona; “Hola, me empezaron hace más de 3500 años atrás. Después de más de 1600 años me terminaron. Unos 40 hombres de diferentes épocas y condición social estuvieron implicados en mi composición. Pueden saber de mí millones de personas en cualquiera de unos 2800 idiomas que me exponen integra o en parte. Sigo aquí a pesar de las prohibiciones oficiales, las quemas a manos de mis enemigos religiosos. Me mantengo a pesar de la crítica antigua y de nuestros días. Me siento muy feliz de ser querida por millones de personas del pasado y presente. Hoy, creo que han hablado de una de ellas, Miguel Servet.”

 

[1] Miguel Servet: Su Vida Y Su Obra (José Barón Fernández)

[2] La Biblia. Traducción del Nuevo Mundo (edición de estudio)

 

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